La alimentación de tu bebé en verano

En verano, el organismo necesita consumir un menor número de calorías ya que se quema menos energía para mantener la temperatura corporal. A los peques, les ocurre lo mismo por lo que es normal que carezcan de apetito y pongan más pegas en la s horas de la comida. Por ello os mostramos los siguientes consejos que pueden serte útiles en estas fechas de tanto calor.

 

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  1. Hidratación. El riesgo a la deshidratación en verano en los peques es muy alto por ello, se ha de extremar las precauciones. Lleva siempre un termo para líquidos con agua dentro siempre que estéis fuera de casa.             En el caso de que estés dando el pecho a tu bebé, no es necesario que beba agua pero en tu caso sí, debes beber al menos dos litros de agua diarios y regular el horario de las tomas, además es bueno que elijas un lugar fresquito para ello.
  2. Evitar fritos, intenta cocinar al vapor o al horno y utilizando como condimento el aceite de oliva. Lo mejor es evitar los fritos y alimentos pesados.
  3. Frutas. Aprovecha las frutas de agua de  temporada para aportarle toda la hidratación extra necesaria. Además, ya que disminuirá su apetito puedes prepararle zumos o batidos para beber entre horas.
  4. Un único plato. Al peque no le apetece comer y es normal, no se le debe forzar ni presionar para que se coma un primer y un segundo plato, no hay problemas en recurrir al plato único siempre que contengan los nutrientes necesarios. Una buena alternativa a esto puede ser, la ensalada de pasta o el arroz con verduras.
  5. Mantén frescos los alimentos. Si el bebé tiene más de seis meses y vais a la playa o piscina,  carga siempre una nevera o mochila que mantenga frescos los alimentos.  La comida para el niño  puedes llevarla dentro de termos porta alimentos que conservan  perfectamente el frío o el calor de estos.
  6. Evita las intoxicaciones. Las intoxicaciones alimentarias son más comunes en verano porque las bacterias necesitan temperaturas entre los 36 y 37 grados para vivir. Por esto los alimentos con riesgos de estar contaminados aumentan como el caso de los lácteos, los huevos, pecados, carnes, etc. Por esto la cadena de frío es muy importante que se mantenga sobre todo en los productos congelados.  También es importante cocinar bien todos los alimentos, que quede hechos por dentro. Lavar bien la fruta y mantener en frío siempre la comida del peque. Si se le da el biberón al peque hay que ser muy rigurosos con la preparación y esterilizar tanto el biberón como la tetina ya que la leche tibia es un campo de bacterias.

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