Cómo calmar las rabietas y berrinches de bebés y niños

rabietas bebe

¡Las rabietas de los pequeños toman a veces una proporciones tan grandes que no sabemos ni qué hacer!

rabietas bebe y niño

¿Porque´tienen esas rabietas?¿Qué sienten en esos momentos y cómo debemos reaccionar cuando el pequeño no es capaz de controlar sus emociones? Intentamos explicártelo a continuación.

Nuestro pequeño se tira al suelo, patalea, grita y no es capaz de tranquilizarse en dos o cinco minutos ( que se nos hacen eternos , por cierto) hasta quedar exhausto. No sabemos cómo actuar ya que a nosotros nos parece desproporcionada la reacción a una cosa o hecho casi sin importancia. Solemos decir que es por “puro capricho” , pero ¡nada más lejos de la realidad!

Hasta casi los tres años ningún pequeño tiene caprichos. No tiene aún los medios neurológicos para controlar sus emociones y menos aún para controlar una emoción tan intensa como la ira. También tenemos que partir de la base de que, la ira, durante toda nuestra vida, no tiene que ser siempre negativa. Tiene una función de protección: nos obliga a reaccionar ante algo o situaciones que no nos convienen.

Identificar las situaciones que pueden desencadenar una rabieta

La ira o la rabia está ligada siempre a alguna de nuestras necesidades que no ha sido atendida, una necesidad no cubierta. Cualquier ser humano tiene cinco necesidades fundamentales que tiene que cubrir para tener una vida plena.
– Integridad física, inherente a la supervivencia.
– Pertenencia o posesión ( ser amado pero también compartir)
– Libertad
– Placer
– Competencia o poder hacer cosas por uno mismo .
Así las rabietas de los niños son la contestación a alguna de esas necesidades que no hemos atendido.

Pongamos por ejemplo el de un niño de dos años que quiere vestirse solo pero nosotros queremos ayudarle … se enoja porque no quiere, no nos ha pedido nuestra ayuda. Quiere mostrarnos que es capaz de hacerlo él solito. Hacerlo es para él : libertad, competencia y placer.

Debemos ayudar a nuestro hijo a descubrir sus propias emociones.

Los papás tenemos que enseñar a nuestros hijos a reconocer y nombrar las emociones que están sintiendo. También hay que enseñarles, poco a poco, a diferenciar entre una necesidad y un deseo pues el niño tiende a confundirlos. Dirá por ejemplo, que necesita vestirse de verde cuando en realidad sí necesita vestirse, pero desea ponerse esos pantalones verdes. Dirá que necesita dormir con los papás cuando en realidad sí necesita dormir pero desea que sea con papá y mamá…. Para él todo tiene la misma importancia. Tendremos que ayudarle a hacer la diferencia con mucho tacto.

Pero cuando se produce la rabieta, ¿Cómo tenemos que actuar?

rabietas infantiles
Tenemos que recordar que cuando tiene las rabietas, el pequeño está en un estado real de desamparo. Se siente emocionalmente mal. A veces nos hará saber que necesita de nosotros mirándonos insistentemente y tendiéndonos los brazos para que lo cojamos y lo abracemos. Cuando lo hacemos, él sabe que hemos entendido su soledad. Un abrazo , sin palabras, hasta que la tensión disminuya y que el niño se serene. Después de un rato podremos hablar con él de lo ocurrido. Es el momento de intentar explicarle nuestro razonamiento con palabras que pueda entender fácilmente, claras y concisas.

Cuidado de no caer nosotros también en la ira. Es una emoción muy contagiosa que tiene efecto rebote y que esconde también otra emoción: el miedo. ¿Quién no ha pasado miedo al perder de vista a su peque unos instantes cuando acude con él de compras ? Nuestra primera reacción es enfadarnos con él, castigarle subiéndole al carro, hablarle demasiado alto, tirar de él… y zas… los dos enrabietados! Si cuando lo encontramos le abrazamos y le decimos: “he pasado mucho miedo, no te encontraba, estabas solo por ahí”, el pequeño estará más pendiente de lo que decimos que si estamos enojados. Pues para un niño es más fácil sentir nuestra angustia que nuestra ira.

La comunicación, es la clave, si buscas el momento adecuado.

Cuando se produce una rabieta hay que ser firmes, poco a poco se irá calmando. Tenemos que controlar nosotros la situación ya que ellos no son capaces de hacerlo. Ellos mientras lloran esperan nuestra reacción. Si cedemos con tal de que se calle, daremos pie a que vuelva a hacerlo de nuevo , forzando la misma conducta. Tiene que aprender que esa rabieta no le va a valer para conseguir lo que quiere.
Así que lo mejor es separarnos un poco, dejarle su espacio y esperar pues mientras está enojado es incapaz de prestar atención.

En otras situaciones, cambiarle de escenario, llevarlo a otro sitio con cariño y suavidad será otro paso hacia la calma.

Y después de la tempestad siempre llega la calma. Es el momento para que nos cuente lo ocurrido y para que argumentemos nuestra negativa. El castigo le enseña a obedecer pero no le enseña a comprender y nuestra comunicación con él será siempre mejor si le enseñamos a comprender las cosas .

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