Cuidar y proteger la delicada piel del bebé del frío invierno

como bañar al bebe

Gorrito, bufanda, manoplas o guantes… Todos estos accesorios protegen al bebé de las bajas temperaturas invernales. Pero, aunque lo mantienen caliente, no preservan su piel de las agresiones exteriores. Por eso son primordiales los cuidados contra el frío de esa piel tan bonita y suave que nos gusta tanto acariciar y besuquear.

piel del bebe en invierno

¡Frágil: tratar con cuidado!

Ya sabemos que la piel de un bebé es mucho más frágil y delicada que la piel de un adulto. Estas son las razones:

  • Las células de la piel del recién nacido no están lo bastante juntas, las unas con las otras, para formar una barrera eficaz que impida que el agua que encierran no se escape a la mínima alteración de temperatura desencadenando así la deshidratación.
  • El bebé tiene una piel más clara que la de un adulto (por falta de pigmentación) que la hace más sensible a los rayos UV.
  • Tiene una lubricación muy débil, por eso su regulación térmica es endeble.
  • El manto hidrolipídico (formado por el sudor y el sebo del que carece casi por completo el recién nacido) es el escudo protector natural de la piel. En el bebé  ese manto  es muy fino y es por lo que está más expuesto a las inclemencias del tiempo.

Así el calor, el frio, el aire, la contaminación o el simple roce de la ropa son factores que pueden resecar la piel del bebé.

En invierno la hidratación diaria se hace imprescindible y se tiene que renovar cuantas veces sean necesarias  a lo largo del día. A menudo, hasta que el bebé tenga 2 ó 3 años, pueden aparecer rojeces en sus mofletes y grietas en sus labios. Y eso ¡sí que duele!

Estos pasos pueden ayudar a sobrellevar  el invierno sin rojeces ni dolor en esas mejillas que nos comemos a besos.

1. ¡Stop a los cambios bruscos de temperatura!

Cuando se expone la piel del bebé a cambios bruscos y frecuentes de temperatura esta, se defiende pero la mayoría de las veces se reseca. Para limitar esas fuertes variaciones hay que cuidar que el bebé no pase demasiado calor en casa  o  en el coche.

La mayoría de las veces tendemos a poner demasiado alto el termostato de  la calefacción. Acordaos que la temperatura ideal para el bebé es de 20º.  Es muy recomendable usar un humidificador en la habitación donde duerma el bebé, ya que devuelve a la piel del peque la humedad que necesita su piel y que ha chupado la calefacción de la casa.

Cuando salgáis a la calle abrigadle escogiendo ropa confortable y que no le impida moverse.

En el coche también hay que tener cuidado. Para que este a gusto en la sillita y que esta sea segura, no es recomendable  llevar al bebé con ropa demasiado abultada. Mejor quitarle la prenda de abrigo y ponerle una mantita si  se piensa que va a pasar frió.

2. ¡Lucha contra los roces intempestivos!

 

Al igual que los cambios de temperatura,  los roces permanentes también estropean la piel del bebé.  Nos referimos a los roces que le podemos ocasionar:

  • En el baño: para no resecar la piel del bebé cuando le bañas, el agua no debe estar demasiado caliente (35-37º). En cuanto al gel de ducha, optar por un gel especial bebé, que  se aplicará con la mano y no con la esponja o guante. Después del baño secar al bebé a conciencia con suaves palmaditas pero sobre todo sin friccionar ni frotar ya que eso puede estropear la epidermis.

Después del baño hay que aplicar rápidamente una crema o aceite especialmente elaborada para bebés para así reconstituir la película protectora de la superficie de la piel.

Masajear al bebé suavemente después de bañarlo, no sólo hará maravillas sobre su piel reseca por el invierno, sino que además, contribuirá también a reforzar la complicidad entre papás y pequeñín. Un verdadero placer para ambos además esas caricias estimulan la circulación sanguínea y contribuye a que la piel se haga más resistente.

  •  El cambio de pañal: hay que cambiarlo regularmente, como siempre,  sin omitir una buena limpieza de la piel y una cremita especial para el culete y el cambio de pañal.
  • Con la ropa: hay que tener especial cuidado. Aquella que esta en contacto directo con su piel debe ser de materiales suaves y transpirabñes como el algodón. En el exterior, se puede vestir al peque con lana o franela.

Si nota que la piel del bebé se pone roja o irritada donde la lana le toca, use un material más suave para mantenerle caliente. Algunos expertos aconsejan no utilizar la lana si su bebé tiene eczemas, ya que podría agravar la condición.

Como hemos comentado otras veces, lo mejor es vestir al peque al estilo “cebollita”, es decir, por capas, así controlaremos mucho mejor su temperatura corporal.

Otra cosa con la que hay que tener cuidado es con el detergente con el que se lava la ropita del bebé. Usar un detergente lo más neutro posible y evitar los suavizantes que tengan olor demasiado penetrante, pues suelen resecar también mucho la piel o ser los responsables de picores y rojeces en el cuerpo.

3.- ¡La carita y las zonas secas, cuidarlas el doble!

Cuando aprieta el frió invernal, la carita del bebé es la que más se debe cuidar. Junto a las manos, son las zonas más expuestas al frió. Hay que aplicar una generosa cantidad de  crema, más untuosa que la que apliquemos en el cuerpo,  y  renovar la aplicación regularmente.

Si el bebé usa chupete, la babita que le cae puede ser muy perjudicial con el frió. Lo mismo ocurre con los mocos, que pueden caerle cuando se pilla un resfriado.

Especial cuidado hay que tener cuando se lleva al bebé a la nieve o en alta montaña en vacaciones de Navidad. ¡Protección 50 como en verano es imprescindible!

 

4.-¡ En invierno también hay que hidratar el cuerpo por dentro!

El verano no es la única estación del año en la que los riesgos de deshidratación están presentes.  No solo deshidrata el calor… ¡el frió también! Así que, cuando se salga con el bebé no hay que olvidar hacerle beber regularmente (leche materna, de fórmula o agua si ya es más mayor).

¿Quién dijo frió? Porque sea invierno esto no significa que haya que quedarse en casa enclaustrado. Los paseos,  aunque sean más cortitos, le vienen muy bien al bebé a condición de proteger con mucho cuidado su piel . Hidrata, tanto por dentro como por fuera .

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