Dientes de leche: la importancia de su cuidado desde el nacimiento

dientes de leche

Aunque tienen una vida muy limitada (6 años para algunos y hasta 13 años para otros) y son reemplazados por los dientes definitivos, los dientes de leche son indispensables para el desarrollo de nuestros hijos.

De su cuidado dependerá que la boca del adolescente y adulto que será, unos años más tarde, sea una boca sana, sin caries ni enfermedades de las encías.

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¿Cuáles son las funciones de los dientes de leche?

Los dientes de leche definen y moldean el rostro de nuestro peque, guían los dientes definitivos para que crezcan en la dirección correcta y son esenciales para que pueda tener una masticación y deglución adecuadas. Además, también son primordiales para la dicción y el habla perfecta del niño.

¡Cuidado con el chupete! Enemigo de la evolución de la dentición.

La mayoría de los bebés tienen la necesidad de chupar chupete, dedo…(necesidad de succión). Una costumbre normal pero con la que hay que tener cuidado y no prolongar en el tiempo. Estos gestos, pueden dificultar el crecimiento de la mandíbula y dar un mal posicionamiento de los dientes.
¡Ardua tarea la de quitar el “tete”! Normalmente intentamos que pierdan esa costumbre hacía los dos años. Se puede aprovechar para dejárselo de regalo a los Reyes Magos o al “Hada de los chupetes” o pactando con él una fecha (cumpleaños, vacaciones…) pero sin prisas y sin traumas. Si no se consigue entonces, hay que evitar que siga más allá de los cuatro años.

¡Cuidado con las caries!

La capa exterior de los dientes de leche tiene un esmalte mucho más fino que el de los dientes definitivos Por eso, los dientes de leche son más propensos a la caries.
La caries se forma por la entrada de bacterias y se desarrollan fácilmente si los dientes están en contacto con líquidos azucarados como zumos, leche, batidos…Una caries dental en los primeros años de vida puede ser la causa de una mala salud del bebé. Puede provocarle dolores, impedir que duerma bien, comer adecuadamente o hablar perfectamente.

Algunos consejos para evitar las caries.

Hay que cuidar de los dientes de leche y adoptar buenas rutinas desde el principio:

  • Por lo menos hasta los seis meses: es muy recomendable una alimentación exclusivamente materna, pues eso ralentiza el consumo de alimentos azucarados y la sobrealimentación.
  • Primar siempre el agua sobre los zumos, batidos, y bebidas comerciales y no dárselos nunca antes de que se vaya a la cama.
  • No dejar nunca a un bebé dormirse con un biberón en la boca. Si la bebida permanece en su boca, la saliva (cuyo trabajo consiste en limpiar los dientes) no puede cumplir con su trabajo. Si se acostumbra a un bebé a dormirse así, su dentadura puede ennegrecerse en cuanto empiece a salir, formarse caries e incluso caerse los dientes.
  • Limpiar y cepillar los dientes de leche. La salud de los dientes de nuestros pequeños pasa por una higiene diaria. Instaura una rutina es la mejor prevención.

Técnicas para la limpieza y cepillado de los dientes:

Existen varias técnicas para hacerlo. Hay que escoger la que mejor se adapte a la edad del bebé.

  1. Antes de los seis meses: Desde el nacimiento se recomienda empezar a limpiar las encías y las mucosas del bebé después de cada toma. Para ayudarnos en esa tarea usaremos una gasa húmeda y limpia.
  2. A partir de los seis meses, cuando ya aparezca su primer diente se le puede cepillar con un cepillo de dedo (cepillito que suele ser de silicona y que se pone papá o mamá en un dedo) que nos servirá también para dar un suave masaje en las encías inflamadas y dolorosas. Esta limpieza se debe hacer cada noche antes de dormir.
  3. Entre los 12 y 18 meses, cuando suelen salir los primeros molares (los dientes del fondo de la boca) hay que hacer al menos un cepillado diario. Un cepillo especial para niños con pelos muy suaves y una gota de dentífrico (no más del tamaño de un grano de arroz).

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Para que el cepillado sea eficaz nos tenemos que encargar nosotros de hacerlo hasta que cumpla al menos 3 añitos.
A partir de los 3 y hasta los 6 años puede hacerlo él pero siempre bajo nuestra vigilancia. Como todo en su aprendizaje, nuestro ejemplo es la mejor enseñanza. Primero dejaremos que coja el cepillo y que pruebe solito. Esta será la parte lúdica de la actividad. Mientras, nosotros también podemos cepíllarnos los dientes delante de él. Luego, le cepillamos al peque los dientes para asegurarnos de que están limpios.

El dentífrico también es importante

En cuanto al dentífrico que se debe usar con los pequeños, cada edad requiere el suyo.
– En los más pequeñitos se recomienda usar una pasta de diente sin flúor. Pues, lo más normal, hasta que aprendan a escupir, es que se traguen la pasta de dientes.

Si se usa un dentífrico fluorado puede haber riesgo de fluorosis.(enfermedad que se traduce por manchas en los dientes y que van desde blancas hasta amarillo pardusco) que puede afectar a la debilidad de los huesos.

Si prefieres que la pasta de diente tenga flúor, verifica en el tubo la cantidad que contiene de este componente. Normalmente aparece la cantidad de flúor seguida de las siglas ppm.

Así pues, si usas dentífrico fluorado para tu bebé menor de 3 años esa concentración debe ser inferior a 500 ppm. A partir de los 3 años ya se puede usar un dentífrico con una cantidad de flúor de 500ppm .Mientras que  a partir de los 6 años uno que tenga entre 1000 y 1500ppm.

¿Cuando se caen los dientes de leche?

Los dientes de leche empiezan a caerse sobre los 5 o 6 años y los últimos a los 10 hasta los 14 años. Después de los seis años suelen aparecer los dientes definitivos. Estos ya requieren de una nueva forma de higiene bucodental. Y eso será otra historia.

Nuestra técnica de cepillado

La técnica que empleé con mi peque: poneros juntos delante de un espejo. Ponte detrás de él y apoya su cabeza contra ti. Si no le gusta mucho que se le cepille y para que abra la boca puedes jugar a que imite el pio pio de un pájaro (abrirá la boca y podrás cepillarle los dientes delanteros). Luego juega a que imite el rugido de un león y podrás cepillarle más adentro. A mí, al menos, me funcionó.

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