Necesidades de sueño del bebé y sus posibles trastornos

sueño del bebé

Dormir es una función muy necesaria para la salud de todos los seres humanos. Los niños, hasta los seis años y particularmente los bebés, necesitan muchas horas de sueño para “construirse” tanto física como psicológicamente.

sueño del bebé

Durante el sueño nocturno, la hormona del crecimiento funciona a un ritmo vertiginoso y se forma el sistema nervioso. Por eso, los bebés, que duplican su tamaño en los primeros años de vida, necesitan tantas horas de sueño.

Pero, que un bebé tenga un sueño reparador a veces se complica. Intentamos explicaros aquí cuáles son las necesidades de sueño de los bebés y los trastornos que pueden tener.

Duración del sueño del bebé

Los recién nacidos duermen la mayor parte del día. Los primeros meses de sus vidas están marcados por ritmos de Alimentación -Vigilia-Sueño en segmentos cortos de 3 a 4 horas. A medida que el bebé se hace mayor la cantidad de sueño que necesita se va acortando progresivamente durante el día y va aumentando el sueño nocturno.

Este es el cuadro tipo de las necesidades de sueño de un bebé desde su nacimiento:

Edad Horas de sueño día Horas de sueño noche Total diario
Recién nacido 8 h 8-9 h 16-17 h
1 mes 7h 8-9 h 16 h
3 mes 4-5h 9-10 h 15 h
6 mes 4h 10 h 14 h
9-12 mes 3h 11 h 14 h
18 meses a 2 años 2h 11 h 13 h
A partir de 3 años No necesarias 9-12h 9-12 h

Las pistas que nos alertan de que el bebé padece trastornos del sueño

La mayoría de los bebés no dormirán una noche entera hasta al menos los tres o cuatro meses de vida (o pese 5 o 6 kg). A esa edad es cuando empieza a cambiar su ritmo biológico de ciclos cortos para progresivamente llegar al ritmo de sueño-vigilia del adulto que dura 24 horas.
Dos de cada tres niños serán capaces de dormir la noche entera, regularmente, a los seis meses. Si durante este periodo nuestro bebé no es capaz de hacer sus noches completas con regularidad, es indispensable buscar y detectar la presencia de trastornos de sueño lo más pronto posible.

El bebé puede tener problemas de sueño si está enfermo. Por ejemplo: tiene la nariz tapada que le impide respirar bien si tiene un resfriado, dolor de oídos por otitis, dolor cuando le están saliendo los dientes….. Estos problemas  suelen ser pasajeros y remitir cuando remite la enfermedad o el mal.

Los trastornos del sueño pueden corresponder: 

  • A un trastorno a la hora de quedarse dormido.
  • Debido a  despertares nocturnos.
  • A ambos a la vez.

Hay que descartar, con la ayuda del pediatra, y a través de una exhaustiva exploración, que estas dificultades de sueño del bebé no se deben a causas orgánicas como problemas digestivos (reflujo gastroesofágico, esofagitis), problemas de ORL (como una hipertrofia amigdalina) o respiratorio (tos nocturna,…) o cualquier otro problema similar.
Una vez descartadas las causas orgánicas,  hay que saber también que los bebés pueden desarrollar trastornos benignos y frecuentes en las diferentes etapas de su desarrollo:

  • En la fase de miedo a los extraños.
  • Durante la adquisición de la marcha.
  • En el momento de cambiarlo a su propia habitación.
  • En la fase del no.
  • Cuando se le quita el pañal.
  • Durante la etapa de cambio casa/guardería o se va de viaje, por ejemplo.

Los trastornos en el sueño del bebé más fuertes, suelen corresponder, muchas veces, a la ansiedad que produce la separación del bebé y sus padres. Hasta que el bebé entienda que cuando no nos ve. no significa que no nos volverá a ver nunca más y que estas separaciones son temporales, podrá tener dificultades para dormirse.

Los síntomas más frecuentes del trastorno del sueño del bebé que hay que vigilar son:

  • Se duerme pero se despierta y llora varias veces por la noche.
  • Llora cuando salimos de su cuarto
  • Niega irse a dormir si uno de nosotros no está a su lado.

trastornos del sueño en los bebés

¿Cómo podemos ayudar al bebé a dormirse?

1.- A través de estímulos externos.
2.-Mediante rutinas diarias.

Muchos bebés no son capaces de establecer su propio ritmo de vigilia y sueño, es decir,  de dormirse y despertarse. Los padres tenemos que ayudarle a ajustar su reloj biológico a través de estímulos externos para que encuentre su ritmo. Diferenciaremos para él el día y la noche a través del ruido o el silencio, la luz y la oscuridad.

Consejos:

–  Acostumbraremos a que duerma sus siestas matutinas y vespertinas sin bajar la persiana del cuarto para que entre la luz del día.

–  No intentaremos hacer menos ruido de lo necesario para que así, poco a poco, se vaya acostumbrando a que el día sea sinónimo de luz y ruido.
– A la hora de ir a dormir, le acostaremos en su cuna sin luz ni ruidos, en un entorno que le sea familiar (manteniendo la cuna siempre en el mismo lugar). Entenderá pronto que la oscuridad y el silencio corresponden a la noche, tiempo de sueño largo y cómodo.
– Una de las cosas que le ayudará mejor a sentirse seguro en el momento de dormir son las rutinas que se instauran en la familia, cuanto antes mejor.
A los bebés y a los niños, repetir siempre las mismas acciones a la misma hora y en el mismo lugar le inspiran confianza y seguridad ( saber lo que va a ocurrir después). Lo desconocido es siempre sinónimo de miedo.

–  Cojamos por ejemplo la rutina de bañarlo a las 19:30 horas , darle un masajito con su leche corporal, ponerle su pañal limpito y su pijamita suave, hacerle dos mimitos y depositarle en su cuna. Apagamos la luz y le decimos unas palabras de buenas noches y nos salimos de la habitación.

¿Nos hemos quedado con todos los pasos que hemos dado y en el orden que lo hemos hecho?

Pues mañana hay que hacer lo mismo a la misma hora y en el mismo orden. Si somos capaces de hacerlo día tras día igual, en poco tiempo nuestros bebés sabrán con seguridad que después de los dos mimitos lo acostaremos en la cuna y apagaremos la luz.   En ese momento, esperará hasta que le digamos las palabras mágicas de buenas noches y cerrar sus ojitos para dormirse.
Los bebés que se sienten seguros suelen llevar mejor las separaciones sobre todo las nocturnas. Esta seguridad también se trabaja durante el día con nuestros mimos, abrazos, besos y achuchones. Es muy importante también transmitir tranquilidad para que el también se sienta tranquilo.
Si a pesar de todos nuestros esfuerzos, los trastornos de sueño del bebé persisten por mucho tiempo y el bebé no es capaz de encontrar su ritmo, hay que consultarlo de nuevo con el pediatra Este, buscará con nuestra ayuda, si no se trata de un problema de seguridad sino de angustia de separación tanto por parte del bebé como nuestra que derive en una depresión mucho más difícil y larga de tratar.
Demos pues la oportunidad a nuestros hijos a que aprendan a dormirse solos, enseñándoles hábitos correctos. Ellos son capaces de hacerlo desde muy pequeñitos. Tendremos resueltos una gran parte de los trastornos de sueños que les pueden acechar.

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