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Separarse del bebé por primera vez : cómo afrontarlo

Tras varios meses de perfecta armonía, llegó el momento de separarse del bebé. Para la mayoría de las mamas ese momento cuesta mucho, pero la mayoría de las veces no tienes elección. Si quieres mitigar el dolor que te produce ese momento y llevarlo lo mejor posible, te apuntamos varios trucos y reflexiones que te pueden ayudar.

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La primera separación.
Muchas mamas que tienen que volver al trabajo después de los meses de baja maternal o porque por cualquier otra circunstancia tiene que salir sin él unas horas o incluso más ,lo pasan realmente mal. Tienen la sensación de abandonar a su pequeñin a su suerte.

Separarse del bebé duele, sobre todo la primera vez. Los psicólogos lo llaman el fin del “estado de fusión”. Has estado intercambiando durante días fuertes emociones con tu bebé pero cuando llega el momento de abandonar esa “burbuja” en la que has vivido durante los últimos meses parece como si de nuevo cortaras el cordón umbilical y se agolpan multitud de preguntas: ¿ Cómo este pequeño va a poder sobrevivir sin mi? ¿Quién va a interpretar sus lloros? ¿Quién va a saber consolarlo cuando esté triste o nervioso y darle cariño cuando lo necesite? Las mamas siempre se piensan que son las únicas capaces de comprender a su bebé y tienen un miedo espantoso a que les ocurra algo en su ausencia como si su sola presencia alejase de él los peligros.

El sentimiento de culpa.
A la angustia que sienten las mamas primerizas en el momento de separarse del bebé por primera vez se le añade además un sentimiento de culpa.
Muchas se imaginan que al volver al trabajo le están infringiendo un verdadero sufrimiento al bebé. Que en cuanto se ausenten el bebé se volverá inquieto y la buscará por todas partes, que la va a echar de menos o que va a estar triste.
El supuesto sufrimiento del bebé es en realidad el nerviosismo que la misma mamá le transmite al sentirse angustiada. Lo peor que le puede ocurrir al bebé es tener una mamá que piensa que no hace bien las cosas y que está abandonando a su bebé.
Una madre serena y confiada, contenta de recobrar un poco de su antigua libertad creará un clima de seguridad y serenidad alrededor del momento de la separación. El bebé está conectado al inconsciente de su madre: si ella vive ese momento de una manera serena, él también lo hará. Vivir la separación de manera positiva hará el momento de la separación mucho más fácil.

Un cambio para bien.
Estar permanentemente cerca del bebé puede ser agobiante para él, además no le da la fuerza necesaria para afrontar la vida y lo vuelve más frágil.
Así pues, piensa que tu bebé va a ganar mucho con la separación. Le vas a ayudar a crear su propia identidad, ampliar sus puntos de referencia, ver sus puntos de interés y probar que es capaz de realizar muchas cosas por sí mismo.
Es el momento de integrarse en un grupo social (los otros niños de la guardería por ejemplo) y aprenderá a comunicarse con los demás. Aquí entra en juego su capacidad para relacionarse con la gente que le será de mucha utilidad para cuando vaya al colegio.

La separación del bebé es el primer paso en el aprendizaje de la frustración y llegará tarde o temprano, lo queramos o no. Porque no te puedes engañar, no podrás hacer siempre todo por tu hijo ni quedarte eternamente a su lado. Además suele ser contraproducente: el niño que está constantemente con su madre tendrá muchas más posibilidades de tener un comportamiento taciturno, tener miedo a todo y a todos y faltarle confianza en sí mismo.

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¿Cómo preparar el momento?
Para vivir el momento de separarse del bebé lo mejor posible puedes:

1.- Fomentar su independencia desde edad temprana. Para ello sólo necesitas un rincón de casa dónde pueda estar a solas con sus juguetes, soñar o jugar él solito. Un rincón dónde tú puedas oírle y él escuchar tu voz pero sin que te vea. Así aprenderá a estar solo.

2.- Jugar con él a juegos que le enseñen que la ausencia no es defintiva. El cucú-tras que casi todas recordamos y empleamos con los más pequeñitos tapándonos la cara con las manos y luego abrirendolas para que nos vea el rostro.
para los peques un poquito más mayores esconderse tras un mueble o una cortina ,por unos segundos al principio, e ir alargando poco a poco nuestra ausencia hasta irnos a otra habitación. No te olvides decirle siempre cucú o tras o cualquier “aquí estoy” cada vez que vuelvas a su lado. Así el día que vuelvas del trabajo o del asunto que te retenía fuera por un tiempo y vayas a recogerlo díle esa misma coletilla “cucú, aquí estoy , o cualquier otra frase que te hayas inventado para vuestros reencuentros. Se sentirá reconfortado y ante una situación que le es familiar.

3.- Acostumbrarlo a la gente. invita gente a casa: amigos, familiares, otros niños… Así se acostumbrará a ver caras nuevas y temerá menos a los extraños.

4.- Ve poco a poco. Si vas a confiar su guardia a una persona id a verla varias veces antes de dejarlo solo con ella. Después déjalo una hora, luego varias, hasta llegar a la jornada que vas a necesitar. En las guarderías esta etapa es la que llaman de adaptación.

5.- Explícale bien lo que va a ocurrir. Con un bebé un poquito mayor debes explicarle bien que te vas a trabajar, que eso te gusta y que él se va a quedar con una persona que tú quieres y que se lo va a pasar bien. Que te da pena dejarlo pero que volveréis pronto a buscarle y que cuando vuelvas vais a tener mucho tiempo para jugar juntos. Es importante que sepa que separarse no es perderse.

6. Saber irse. Déjalo mientras está ya entretenido pero no te marches nunca sin decirle adiós. Sólo necesitas unos segundos: un besito, un te quiero mucho y un vuelvo pronto a por ti son suficiente antes de partir.
Muy pronto te darás cuenta que tu bebé puede ser feliz sin ti y que después de unas horas separados os vais a volver a ver y que os vais a sentir felices de estar juntos de nuevo. Ese reencuentro será de lo más dulce para él si además al volver a casa y a pesar del cansancio te olvidas un poco de las tareas domésticas y haces un hueco para juegos y caricias.

Si a pesar de todo lo has dejado llorando en brazos de su cuidadora y al ir a buscarle no quiere ni que le des un beso no pienses que quiere hacerte pagar así tu ausencia. Quizás cuando lo dejaste estabas pensando que lo estabas abandonando y te sentías tú mismo culpable. Le habías transmitido tu inseguridad y él ahora necesita un poco de tiempo para digerir la emoción de tu vuelta y reanudar vuestra intimidad.

Separarse del bebé es una gran ayuda para los hijos. La única separación que hay que evitar es una que se haga brutalmente. Si la separación es de un día para otro el bebé sí que sentirá la sensación de abandono. En cualquier caso este pasaje debe efectuarse en un clima de confianza y en presencia de personas conocidas.

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